17 diciembre 2006

Con brisas de magón.


al perder la mirada.



y viene como un soplo
de luz... y se ve
como el agua.



dejolas caer
del cielo, gotas de furiosos rencores.
tronchó un retallo,
y con su mirada recogió la flor,
y con ella, errante...
fue devolviendo las gotas púrpuras
al cielo.
así le amaneció la noche,
y con brisas de magón,
reecontró el mar...
la luz...

Carlos Rodríguez Ipiens



Mar de fondo, cuando la noche funde cielo y estrellas como escenario del drama y al amanecer, con las mismas brisas de magón, el mar de la vida encuentra la luz y nos concede un tiempo suplementario.

Pensando en mi padre -Rafael- y su deseo de vivir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un par de horas después de elegir este poema y hacer del "mar de fondo" su evocación central, me entero de que mi padre recuerda, que en los momentos críticos, cuando se le iba la vida, una ola se le venía encima...

Anónimo dijo...

Nunca un hijo, que oficia de padre y de hasta mi hermano mayor, debió sentirse más humano; Nunca he conocido a nadie que desde el silencio (a veces atronador)y de su actitud callada brillara tanto.Este blog es el más grande regalo que recuerdo haber tenido.Sabes que soy franqueable, vulnerable, balsa al pairo, pero decididamente estable en lo sencillo, lo humilde, lo limpio,...debes ser felíz, tú (Aquiles) y tu tortuga. Hazlo.